7. Intervención Lectura estimada: 10 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · Uruguay7. Intervención Las notas al pie de este documento se consultan en el PDF original. Pasos a seguir en el centro donde se detecta la situación Ante las situaciones de abuso sexual detectadas, el papel que corresponde a los centros seguirá los siguientes pasos: Identificación del Intervención de las Localización y determinación de Actuación cuando la sospecha recae sobre un clérigo o Intervención del Derivación Apoyo y seguimiento en coordinación con otros referentes o 1. Identificación del hecho La identificación de un caso puede llegar a través de la observación de alguien que percibe signos de un eventual abuso, a partir de los indicadores que ya han sido detallados en el capítulo 2; o bien, a partir del primer relato que hace la víctima de la situación que sufre o ha sufrido. El papel más importante de quien reciba ese relato es escuchar y brindar contención emocional. No es responsabilidad suya determinar lo que aconteció ni establecer medidas, sino posibilitar que el niño, niña, adolescente o adulto vulnerable sea adecuadamente atendido. Es importante tomar conciencia de que cuando se produce la revelación de un abuso sexual, hay alguien, particularmente si es un niño, que está haciendo un enorme esfuerzo por romper un secreto y modificar una situación. Probablemente le haya llevado mucho tiempo la decisión de contar lo que le sucede, de ahí que la escucha atenta y empática que reciba es de capital importancia. Sobre todo, si el relato proviene de la víctima, es importante que quien lo reciba procure: Escucharla, tratando de no Trasmitirle comprensión. Infundirle comprensión. Dar crédito al relato. Permitirle que exprese sus emociones. Asegurarle que no tiene la culpa de lo que pasó. Ofrecerle contención y apoyo. Decirle que es necesario buscar ayuda para encarar la situación y darle esperanza de que tiene una salida. Expresarle que se está dispuesto a escucharlo todas las veces que sea necesario. En la medida de lo posible explicar claramente los pasos que se van a seguir. Esto contribuirá a que la víctima sienta que es considerada y tenida en cuenta. Tener en cuenta: nunca se debe confrontar la víctima con el victimario. Puede desencadenarse más violencia. La información ha de manejarse con especial cuidado, por el respeto debido a los involucrados. Este tipo de intervenciones contribuye a reducir la confusión de la víctima, fortalecen su autoestima, legitiman las posibles motivaciones para buscar un cambio y facilitan el camino para futuras decisiones. 2. Intervención de las autoridades Habiéndose constatado un posible caso de abuso (detección de signos y/o escucha de un relato), se debe informar a las autoridades del centro. No corresponde a las autoridades realizar, porque no les compete, ni examen médico ni diagnóstico. A las autoridades corresponde evaluar la información para determinar qué pasos seguir. Uno de los primeros pasos se describe a continuación. 3. Localización y determinación de responsabilidades Localización: Constatar si la situación de abuso que se sospecha se dio dentro del centro o en otro lugar (por ejemplo, en la familia, u otro lugar frecuentado por la víctima). Determinación de responsabilidades: Hay responsabilidad del centro cuando el hecho ocurre dentro del mismo o fue realizado por personas vinculadas al centro: clérigo o religioso, funcionario o compañero de la víctima. Las responsabilidades son distintas cuando la víctima está vinculada al centro, pero el abuso ocurrió fuera del mismo y los autores del hecho son personas ajenas al centro. Si el agresor fuese un clérigo, religioso o religiosa: Se notificará a su superior, quien deberá activar el protocolo establecido por la Conferencia Episcopal del Uruguay o por la institución correspondiente. Remitimos al punto siguiente. Si se tratase de un funcionario o voluntario de la Institución: Se realizará en forma urgente una entrevista, que estará a cargo de un superior (director, párroco, obispo) junto con otra persona que el superior delegue y éstos se harán cargo del procedimiento a seguir con dicho integrante. En cada entrevista se registrará y se firmará el informe de la Se entrevistará e informará al adulto referente de la víctima, acerca de la situación y de los pasos que se darán para la investigación, así como de sus Se le mantendrá informado. Según la evidencia y gravedad del caso, se tomarán todos los recaudos necesarios, asegurando en primer lugar la protección de la víctima y la suspensión del acusado en el ejercicio de las actividades educativas o pastorales de su competencia, hasta tanto se obtenga la clarificación de los hechos. Se tendrá presente que, de acuerdo con el Derecho Penal Uruguayo, todos los acusados gozan de la presunción de inocencia hasta que se pruebe lo contrario. Si el posible agresor fuese un compañero/a de la víctima: Se entrevistará en forma urgente a él o a los supuestos responsables. Es imprescindible que en esta entrevista haya junto a la autoridad otro adulto que haga al menos acto de presencia. Se citará en forma urgente a los adultos responsables del menor agresor para informarles de lo sucedido. Se entrevistará e informará al adulto responsable de la víctima, acerca de la situación y de los pasos que se darán para la investigación, así como de sus derechos. Se le mantendrá informado. Se suspenderá provisoriamente del centro a él o los agresores, en acuerdo con la familia y se realizará un seguimiento de éstos. En todos los casos que lo ameriten: Se realizará la denuncia escrita según corresponda ante: MSP, MI, INAU, Fiscalía. 4. Actuación cuando la sospecha recae sobre un clérigo o religioso La Conferencia Episcopal del Uruguay dispone de un Protocolo ante denuncias contra clérigos por abuso sexual de menores. En caso de que exista por parte de un adulto, o haya llegado a él, la sospecha fundada de estar ante un posible abuso a un menor corresponde comunicar inmediatamente a un Superior para que se proceda a la investigación correspondiente y se active el Protocolo elaborado por la Conferencia Episcopal, para el accionar del modo allí establecido. Quien ha percibido y comunicado la situación “a quien corresponde”, debe mantener la debida prudencia y reserva necesaria para respetar y salvaguardar a las personas implicadas en tanto se lleva adelante el proceso. La Iglesia considera el abuso de menores y otras personas vulnerables por parte de ministros ordenados y personas consagradas como “delito grave”18. La actuación ante las denuncias sigue una serie de pasos (indicados en el Protocolo): recepción de denuncias, investigación previa, proceso penal, que son llevados adelante por las autoridades locales. Las actuaciones son remitidas a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que examina las causas y hace un pronunciamiento final sobre cada caso. Toda persona, cualquiera sea su condición en cuanto a estado clerical o religioso, tiene responsabilidad civil y penal ante sus actos, como cualquier otro ciudadano en caso de prueba del delito. En un momento de extrema sensibilidad respecto al tema de los abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos, la Iglesia uruguaya ha mostrado que quiere actuar con transparencia y evitar encubrimientos, pidió perdón por los abusos realizados en Uruguay por clérigos y religiosos, y habilitó el teléfono 095 382 465 para recibir denuncias. El teléfono es atendido de lunes a viernes de 14:30 a 18:30 horas. También se ha creado el e-mail denuncia.abusos.uy@gmail.com a los mismos efectos. 5. La Intervención del Centro Si bien es necesario contar con herramientas generales, no hay que olvidar que se trata de un conjunto muy heterogéneo de situaciones. No se puede generalizar; es esencial tener en cuenta las especificidades del caso para determinar qué camino seguir. La intervención en las situaciones de abuso sexual no puede ser abordada por una sola persona, ni por una sola institución. Siempre se debe trabajar en equipo y en coordinación con otros, especialmente con Técnicos (Psicólogos, Asistentes Sociales, Maestros, Médicos…). Manejar la información con especial cuidado, prudencia y confidencialidad, por el respeto debido a los involucrados y en atención a los efectos no deseados que generaría su divulgación más allá de lo imprescindible (revictimización de la persona afectada y de su familia por difusión de sus datos y/o imagen; afectación de la presunción de inocencia de la persona acusada; distorsión de la imagen de la comunidad). Es aconsejable, que el Superior correspondiente (Párroco, Director, Provincial u Obispo) nombre un vocero competente durante el proceso de investigación, para que sea el responsable de comunicar lo que sea pertinente a los medios que lo soliciten. El educador o adulto que identifica la situación no es responsable de encontrar una solución y debe sentirse protegido a la vez que protege al niño. Puede necesitar apoyo para manejar la situación con el grupo al que el niño pertenece. Es importante que no se revictimice al niño. Es prioritario acordar criterios para el manejo de la información interna, dentro del ámbito donde se detectó y con las familias. 6. Derivación responsable En este punto es importante tener en cuenta que debe existir en la institución una persona, autoridad o equipo de personas referentes, ya sean profesionales o personas debidamente preparadas a los cuales dirigirse en estos casos. Deberán tener como características esenciales: la discreción, apertura, escucha, calidez, respeto, capacidad de diálogo y conocimiento de las instituciones que trabajan en red. También es bueno dejar claro que las derivaciones de casos a veces denotan impotencia, incapacidad o impericia para intentar caminos de salida. Por lo tanto, debemos tener presente que está bien derivar; pero, como Centro responsable, hacer un seguimiento del caso para comprobar fehacientemente que alguien se está ocupando del menor, de su familia, de su entorno, etc. 7. Apoyo, seguimiento y articulación interinstitucional La derivación no significa desvinculación del caso, sino trabajo con otras instituciones, desde la especificidad y responsabilidad que compete a cada una. La intervención en las situaciones de violencia requiere de un trabajo interdisciplinario e interinstitucional. Para ello podemos remitirnos al paradigma del trabajo en red, que nos permite ubicar a los distintos actores que intervienen en el tema de forma diferenciada y complementaria. Nos referimos a que el Centro (escuela, parroquia) no puede intervenir solo en estas situaciones; necesita articularse con las instituciones públicas y privadas que trabajan con la infancia y la familia en el ámbito local. Este proceso de articulación con otros técnicos y profesionales no debe esperar a la emergencia, sino generar estrategias efectivas que garanticen los derechos de todos los involucrados.