Introducción Lectura estimada: 6 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · EcuadorIntroducción Las notas al pie de este documento se consultan en el PDF original. La Conferencia Episcopal Ecuatoriana consciente de la vulnerabilidad de la persona humana y con el fin de promover la protección de la dignidad de niñas, niños, adolescentes, jóvenes (en adelante “menores”) y adultos vulnerables, presenta a las diócesis, parroquias, seminarios y centros de formación, comunidades religiosas, instituciones educativas y comunidad en general el “Protocolo para la prevención del Abuso y Acoso Sexual a niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables“. Este protocolo proporciona un conjunto de orientaciones y normas prácticas de conducta a partir de las cuales se busca ante todo fortalecer y garantizar el desarrollo humano y espiritual de los menores. El documento está diseñado para prevenir abusos y delitos, promover una conducta honesta y ética, reparar el daño y hacer justicia, con todos los medios posibles según la legislación civil y eclesiástica3. La intención de este protocolo es establecer estándares éticos sobre la conducta que han de demostrar todos los fieles en la Iglesia Católica a fin de promover una cultura del respeto y cuidado de la integridad de los menores personas vulnerables acorde con el evangelio (Mc 9, 7), “de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia”4. Este protocolo se sustenta en principios que permiten que cada uno de los bautizados que conforman la Iglesia Ecuatoriana demuestren: Compromiso con la Iglesia universal Como diócesis, parroquias, seminarios y centros de formación, comunidades religiosas, instituciones educativas, y comunidad en general de la Iglesia Católica abrazamos las enseñanzas del evangelio de Jesús, quien se hizo víctima por todos. Este compromiso busca mantener la vida de la comunidad mediante la vida sacramental, y llevar una vida de virtud y ejemplo para los demás. Integridad Este documento está relacionado con los valores morales que difunde la Iglesia Católica. Por lo tanto, se invita de manera especial a sus pastores a realizar una constante reflexión sobre la responsabilidad de sus labores, la forma de vivir y manera de llevar el apostolado en su jurisdicción eclesiástica. Transparencia Nos acusan mucho de falta de transparencia en nuestros ámbitos y hasta en los procesos. Respeto por los demás Significa valorar la dignidad de la persona humana como sujeto creado por Dios mediante el diálogo compartido, el respeto de sus derechos, la aceptación de las diferencias culturales y socioeconómicas y la valoración de la diversidad. Bienestar Entendido como bienestar social, salud personal, vida espiritual, crecimiento intelectual y bienestar afectivo. Afectividad social La expresión de afectividad es cada vez más común, por medio de las redes sociales. Las relaciones de amistad y expresiones de amor se hacen por medio de estas vías, que, por un lado, les ayuda a manifestar sus sentimientos más hondos en relación a una situación o persona, por otro corren el riesgo de ser manipulados distorsionando los sentimientos más puros. Generalmente el “cibernovio”, es el término utilizado, en la era de la información, para caracterizar las relaciones afectivas de pareja; es una forma de vivenciar la afectividad, la misma que se caracteriza por valorar el trato afectivo visual virtual, más que el trato físico presencial cara a cara. Las relaciones entre pares, lleva en varias ocasiones a adelantar el proceso de maduración afectivo sexual. Las relaciones sexuales prematuras a temprana edad, parecen “ganar voto” en la “carta de presentación” en la edad de adolescencia y juventud; por lo cual, la virginidad pierde su sentido y, la castidad no es vista como valor y entran en la corriente de tener relaciones sexuales prematuras tempranas, que trae como consecuencia embarazo no deseado, maternidad adolescente, aborto, enfermedades de trasmisión sexual, abandono de estudios, pobreza, abandono de sueños personales. La afectividad desde la perspectiva del Magisterio de la Iglesia comprende la dimensión de los apetitos sensibles. En ella nacen y se desarrollan las emociones y pasiones como el amor sensible, el odio, la ira, el deseo, la esperanza, etc. Según Santo Tomás: “La virtud moral perfecciona la parte apetitiva del alma ordenándola al bien de la razón” (Suma Teológica, I-II, 59, 4). En este proceso de liberación de la cautividad de las pasiones y la búsqueda de paz y equilibrio intervienen la inteligencia y la voluntad. La educación afectiva consiste en conocer los movimientos de atracción o repulsión que ocurren en la persona, a fin de ordenarlos rectamente y acompañar la formación de niños y jóvenes hacia la virtud (Pío XI, Enc. Divini illius Magistri, 17.), la libre elección del bien (Gaudium et Spes 17; Gal 5, 1-5) y la madurez en Cristo (Ef 4, 13). La sexualidad no es algo puramente biológico, sino que mira a la vez al núcleo íntimo de la persona. El uso de la sexualidad como donación física tiene su verdad y alcanza su pleno significado cuando es expresión de la donación personal del hombre y de la mujer hasta la muerte. Este amor está expuesto sin embargo, como toda la vida de la persona, a la fragilidad debida al pecado original y sufre, en muchos contextos socio-culturales, condicionamientos negativos y a veces desviados y traumáticos. Sin embargo la redención del Señor, ha hecho de la práctica positiva de la castidad una realidad posible y un motivo de alegría, tanto para quienes tienen la vocación al matrimonio –sea antes y durante la preparación, como después, a través del arco de la vida conyugal–, como para aquellos que reciben el don de una llamada especial a la vida consagrada. Capacidad Se refiere a las cualidades que poseen los Obispos para llevar a cabo sus funciones. El protocolo ayuda a tomar conciencia y a vivir con serenidad y vigilancia la relación entre los miembros de la Iglesia, a crear ambientes seguros de confianza y colaboración para prevenir comportamientos delictivos y actitudes contrarias a la ética y la moral cristiana.