Presentación Lectura estimada: 3 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · ParaguayPresentación Los Obispos del Paraguay reunidos en la 233ª Asamblea Plenaria extraordinaria, entendemos que es una urgencia siempre nueva que nadie tenga duda o confusión sobre la obligación que, nosotros, como Obispos, asumimos, basados en la misión y el ejemplo que nos dio el propio Jesucristo, en cuyo nombre servimos, proteger a los menores, así como a toda persona vulnerable y evitar todo tipo de abusos. Por esta razón, y movidos por el amor a la Iglesia y a la verdad sobre las enseñanzas del Señor, queremos hacer cuanto sea necesario –con caridad, pero con justicia– para evitar los males que provienen de los abusos que algunos ministros, religiosos, religiosas o colaboradores de la Iglesia puedan cometer contra los menores de edad y las personas vulnerables Nuestra sociedad ha tomado mayor conciencia sobre la importancia de la protección de los menores y las personas vulnerables. Hemos visto que los abusos se producen cuando una persona con alguna autoridad o poder se aprovecha del mismo y de la inocencia del menor o del estado de vulnerabilidad de la persona que carece del discernimiento y de libertad. Para enfrentar este tipo de delitos aberrantes, hemos aprobado unas líneas guía,estable- ciendo, entre otras indicaciones, en forma pormenorizada los procedimientos a seguir en las diocesis, comunidades y espacios pastorales de los IVC* o SVA** ante una denuncia de abusos contra menores o personas vulnerables, conforme a la normativa de la Sede Apo-s tólica. Pretendemos así favorecer la colaboración que le cabe a la Iglesia en el esclarec-i miento de estos hechos, en armonía y con pleno respeto a las normas canónicas universa- les y el derecho paraguayo. No es suficiente emplear sólo el perdón, la misericordia y una adecuada terapia, es necesaria la justicia. Ante esta situación, repetimos la afirmación del Papa San Juan Pablo II “No hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores, y no hay pretexto alguno que pueda justificar este delito”. Por eso, a las personas directamente afectadas y a las comunidades que en Paraguay han visto en algún clérigo o miembro del IVC o SVA motivo de escándalo, les pedimos perdón, y les exhortamos a comunicar estos hechos. Es total nuestro compromiso de velar incesantemente para que estos gravísimos delitos no se repitan. A los fieles cató-li cos, les pedimos que continúen sus oraciones por esa inmensa mayoría de clérigos hermanos, para que no se desanimen, sigan creciendo en santidad, y encuentren en sus fieles y pastores una compañía cercana en su identificación con Jesús. Así, nos ayude Dios para bien de su pueblo. Cardenal Adalberto Martínez Flores Arzobispo Metropolitano de Asunción Presidente de la CEP