VII. Acciones de prevención Lectura estimada: 14 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · EcuadorVII. Acciones de prevención Las notas al pie de este documento se consultan en el PDF original. Normas Generales Como Conferencia Episcopal Ecuatoriana, es nuestro compromiso diseñar, ejecutar y evaluar programas de sensibilización y formación que posibiliten el conocimiento y actuación responsable respecto de las causas, significado y efectos morales, religiosos, pastorales y legales que implican los actos de abuso sexual en contra de menores y jóvenes y demás personas en situación de vulnerabilidad, sea cual fuere la forma en que estos se realicen. Por lo tanto: Priorizamos la realización de la misión de la Iglesia entre los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En toda circunstancia respetamos su dignidad y los acompañamos para que logren su desarrollo armónico y bienestar integral. Vivimos un amor que genera amistad y gratuidad, que suscita confianza, comunicación profunda y clima de familia, y que, al mismo tiempo, requiere por parte de los ministros renuncia y sacrificio, castidad y autocontrol en las actitudes y comportamientos. Establecemos con los destinatarios de la misión una relación de ayuda y acompañamiento educativo-pastoral. Tratamos a los menores con respeto, y observamos una conducta transparente. Atendemos con especial particularidad los criterios de admisión de personas a las obras apostólicas dirigidas por la iglesia católica, permitiendo una formación de la conciencia recta, manejo de la afectividad, y valoración psico-afectiva. Evitamos, con toda prudencia, permitir o tomar parte de actividades sociales no acordes con nuestra labor educativo-pastoral y que se pretendan realizar en nuestras instalaciones. Recomendamos que todos los candidatos a ser colaboradores de la Iglesia, y especialmente los que estarán involucrados en actividades con menores y personas en situación de vulnerabilidad, deban pasar por un examen psicológico minucioso que, en cuanto fuere posible, evalúe su historia psicosexual y sus proyecciones. Recomendamos que los miembros y colaboradores de la Iglesia Católica deban acceder a asistencia psicológica y dirección espiritual, cuando se estime conveniente, y se brinde espacios para reflexionar, trabajar y dirección espiritual, compartir y orar, individual y comunitariamente, sobre su historia, desarrollo psicológico, afectivo, y sexual. Recomendamos dentro de la planificación de prevención y formación, el programa de “Formación de Tutores en la Prevención del Abuso Sexual de niñas, niños, adolescentes y jóvenes” de la Pontificia Universidad Gregoriana, además de los medios educativos, psicológicos y espirituales pertinentes para ayudar a los colaboradores de todas las edades a desarrollar y vivir una sexualidad madura e integrada, así como una conciencia recta en el manejo de su afectividad. Se deberá encontrar espacios que les permitan identificar y reflexionar sobre las oportunidades, retos y dificultades de la castidad y el celibato en nuestros tiempos para así poder aprender a construir y mantener relaciones interpersonales sanas, apropiadas, de intimidad y comunicativas entre todos. El colaborador debe estar consciente de su propia vulnerabilidad y de la de cualquier menor individual con quien se encuentre trabajando. Por este motivo, el colaborador tendrá que evitar establecer una relación exclusiva con un menor y deberá llevar a cabo sus funciones con extrema cautela. Los superiores de comunidad y los directores de obras serán los responsables directos de que se implementen, conozcan, cumplan y evalúen permanentemente las medidas prácticas de prevención y protección, así como de que se implementen los programas de formación. Los superiores de comunidad, los directores de obras y los colaboradores que perciban claramente un síntoma o señal que indique que un colaborador con quien vive o trabaja requiere de un acompañamiento médico o psicológico, deberán hacer cuanto esté a su alcance por encaminar al afectado/a a recibir una asistencia oportuna y apropiada. Recomendamos que cada colaborador, en forma personal, objetiva y responsable mida su propia carga de trabajo, evitando excesos que lo lleven a desahogarse mediante relaciones abusivas de poder con sus hermanos, colaboradores o destinatarios. A este efecto, se sugiere: a) Limitar el número, lugar y duración de las sesiones de trabajo. b) Ser consciente de los deseos y manifestaciones sexuales, eróticas y/o violentas que puedan surgir. Construimos una cultura de paz a través de la formación en valores como responsabilidad, libertad, cooperación, respeto, solidaridad, actitud crítica, compromiso, autonomía, diálogo y participación. Al mismo tiempo, se debe cuestionar antivalores como la discriminación, la intolerancia, la violencia, el etnocentrismo, la indiferencia y el conformismo, entre otros. Fomentamos el desarrollo de habilidades para la vida y resolución alternativa de conflictos. Impulsamos estrategias que permitan fortalecer la convivencia armónica y la garantía de los derechos humanos mediante talleres, encuentros, foros, charlas u otros eventos. Facilitamos el autoconocimiento en los menores, identificando sus fortalezas, habilidades y Se enseñará la valoración como personas, fomentando una autoestima positiva, como base importante de las relaciones personales y sociales. Impulsamos la identificación, el reconocimiento y el manejo de emociones, así como la forma de expresarse Impulsamos el fortalecimiento de capacidades y habilidades de resolución alternativa de conflictos mediante el diálogo, la implementación de círculos restaurativos, reuniones de grupo familiar y procesos de mediación escolar, sin que se establezca posiciones de poder. Incentivamos al trabajo grupal y los proyectos colectivos, valorando que los grupos de adolescentes tienen una amplia capacidad organizativa y de participación, promoviendo relaciones de cooperación y solidaridad. Incentivamos la formación permanente mediante las actividades con las familias para trabajar habilidades parentales, resolución de conflictos y la concientización de la gravedad de los abusos sexuales a menores. Impulsamos el fortalecimiento de las capacidades y vínculos afectivos de las familias, considerando a estas como uno de los pilares de la educación y de la trasmisión de valores a los jóvenes, adolescentes y niños. Mantenemos contacto sistemático con madres, padres de familia y/o representantes legales, interviniendo oportunamente en la detección de problemáticas. Impulsamos el uso de estrategias como el recurso de la publicidad y anuncios públicos con el fin de recalcar lo malo del abuso sexual y también la necesidad de buscar ayuda en caso de ser o no un posible perpetrador, o bien, para alertar a terceras personas en la detección de potenciales situaciones de abuso para adoptar medidas de protección, aumentar el reporte de los casos y atenuar estigmatización en potenciales víctimas. Insistimos en la socialización con toda la comunidad el presente protocolo a seguir frente a la presencia de casos de sospecha o constatación de violencia de cualquier tipo y modalidad. Apoyamos en la elaboración de proyectos de promoción y prevención de la violencia dirigidos a toda la comunidad, tomando en consideración la edad y las necesidades situacionales. Conducta con Menores Todas las personas vinculadas a este protocolo, establecemos relaciones de confianza marcadas por la coherencia personal y profesional. Mantenemos el compromiso fundamental de garantizar a los menores el pleno respeto de su dignidad, vida, integridad física y moral en la prestación del servicio educativo- pastoral, en concordancia con lo determinado en el Código de la niñez y adolescencia. Por lo tanto: En aquellas actividades que impliquen posiciones de confianza con jóvenes, adolescentes y niños y personas en situación de vulnerabilidad, se adoptarán medidas convenientes, oportunas y necesarias para que se pueda desempeñar recta y responsablemente sus tareas, entre ellas: Apoyar en la formación en valores y el valor verdadero de la sexualidad a los jóvenes. Brindar a los menores las herramientas necesarias para que aprendan a identificar situaciones de peligro, transgresión de límites, tocamientos inapropiados o tácticas que el abusador pueda implementar para llevar a cabo su cometido. Enseñar a los menores sus derechos, cómo oponerse a esos contactos y cómo buscar ayuda. Los colaboradores jamás deben usar, consumir o suministrar tabaco, alcohol y/o cualquier tipo de drogas ilegales al trabajar con menores. Se prohíbe proporcionar alojamiento nocturno a menores en las parroquias u otras residencias personales, a excepción de visitas ocasionales de miembros de su familia inmediata. Se prohíbe a clérigos y a todos los educadores-formadores permitir la entrada a menores a las habitaciones privadas en las casas parroquiales, residencias sacerdotales y celdas conventuales; así como a las habitaciones privadas de los formadores en los seminarios menores o centros vocacionales y a la residencia privada de quienes estén a cargo de escuelas y colegios católicos. El clérigo jamás deberá acompañar a menores a películas, acontecimientos deportivos, u otras formas de entretenimiento, sin que al menos otro adulto se encuentre Los viajes con menores, sobre todo los que impliquen pasar la noche, deben contar con el permiso expreso de los padres o representantes del menor y con un número suficiente de adultos acompañantes. Motivar a los menores a buscar formas de ocio alternativas y grupos de personas con intereses saludables (practicar deporte, actividades culturales, juegos, entre otras actividades), mediante los clubes extracurriculares. Realizar charlas, espacios de reflexión y círculos restaurativos, preventivos con los menores. Fortalecer las capacidades de Fomentar el diálogo y procurar evitar posturas y actitudes autoritarias. No emitir comentarios ofensivos o en doble sentido que violenten la identidad de los No utilizar apodos o sobrenombres que denigren a la persona o fomenten la violencia. Definir reglas de convivencia Brindar apoyo y contención emocional cuando sea necesario, evitando la culpabilización, discriminación y revictimización. Favorecer espacios de expresión y reconocimiento emocional sobre los hechos vividos, creando condiciones para fortalecer la resiliencia21. Como medidas prácticas preventivas se establece que los colaboradores de Iglesia Católica procedan del siguiente modo: Se trate a todas las personas con cariño y respeto, manteniendo relaciones equitativas, transparentes y Se dé testimonio de ser personas maduras, íntegras y Se demuestre su caridad cristiana en la bondad de sus palabras y acciones. Se vele por la dignidad, buen nombre e integridad de las personas con las que y para las que trabajan. Se busque, encuentre y conserve un sano equilibrio entre el trabajo y el reposo, las actividades externas y la vida interior, una sana higiene psicológica, una justa relación con la propia experiencia sexual y una buena integración religiosa, eclesial y social. Se reconozca, acepte y cuide los límites de la atención pastoral, espiritual, sacramental o profesional; adoptando, de ser el caso, la práctica de remitir a las personas a la atención de especialistas. En actividades pastorales, educativas, de recreación, u otras similares, que se realicen fuera de nuestras instituciones con grupos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes o personas en situación de vulnerabilidad, se conformará un equipo de acompañantes, debidamente capacitados. No confundir los servicios sacramentales, pastorales, espirituales, educativos, asistenciales, profesionales o similares con relaciones de carácter afectivo y/o sexual. Se prohíbe recibir a solas en sus lugares de habitación u otros trabajos particulares a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad que se hallan bajo su cuidado. Si los encuentros son necesarios, éstos se llevarán a cabo, si se cuenta con el conocimiento y consentimiento de los padres o representantes legales, y se los tendrá en los lugares destinados para ello en instalaciones oficiales y siempre dentro del horario de trabajo. Restringir al máximo conversaciones telefónicas, o mensajes por teléfono celular, el uso de las redes sociales y de mensajería instantánea con menores diferente a los de su familia. Conducta Sexual con Menores Los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos/as, y laicos/as no abusarán de la confianza que los padres de familia y la comunidad depositan en ellos para obtener alguna ventaja sexual y evitarán todo lo que pueda generar la mínima sospecha de comportamiento inadecuado. Por lo tanto: Nunca deberán obtener o poseer material sexualmente explícito, pornográfico, o moralmente inadecuado, ni participar en la distribución de materiales pornográficos por cualquier medio. Está prohibido proporcionar material alguno que sea sexualmente explícito, inadecuado, u ofensivo a menores. Las conversaciones o las discusiones de temas de naturaleza sexual con menores deben estar limitadas a la capacidad de enseñanza del líder o desarrolladas como respuesta a preguntas específicas. Evitarán todo contacto físico con niños, niñas, adolescentes y jóvenes que pueda malinterpretarse, escandalizar o despertar sospecha de amistades no sanas o de acoso sexual. Igualmente se evitará todo maltrato psicológico que afecte la autoestima y el autoconcepto positivo y saludable de los destinatarios. Adecuarán la conducta, a las exigencias del voto de castidad en cualquier circunstancia; y el personal seglar a las exigencias de su estado de vida, de tal manera que el comportamiento personal no induzca a ningún tipo de sospecha de conducta sexual inadecuada. Se distinguirá, en la relación adulto-menor (niños, niñas y adolescentes), entre conductas adecuadas e inadecuadas de demostrar afecto a través de las expresiones verbales, de las actitudes y del contacto físico, según el siguiente listado: Conductas adecuadas Saludo con beso en la Abrazar de forma prudente y Dirigir saludos Estrechar la Saludos juveniles con las Elogiar Extender los brazos brevemente alrededor de los Estrechar la mano durante la oración o cuando una persona necesita apoyo. Tomar la mano de los niños pequeños mientras se camina con ellos. Sentarse al lado de niños pequeños. Inclinarse o arrodillarse para saludar o abrazar a niños pequeños. Sostener o, si el caso lo amerita, alzar a niños menores de tres años de edad. Conductas inadecuadas Cualquier forma no deseada de afecto hacia otra Saludos equívocos, miradas insinuantes y expresiones verbales ambiguas, soeces, de doble sentido, o de mal gusto. Dar abrazos largos o inapropiados (abrazos frontales completos o “abrazos de oso”) Tocar el pecho, los glúteos o las zonas Recostarse o dormir junto a Efectuar masajes a un niño, niña o adolescente de parte de un adulto educador y viceversa. Acariciar a menores en los muslos, las rodillas o las piernas. Acariciar insistentemente el rostro de niños, niñas y adolescentes. Coquetear, flirtear, cortejar a niños, niñas y adolescentes y seducirlos/las. Hacer cosquillas, juegos de mano o juegos de luchas. Abrazar o tocar por la espalda (cuando la persona está de espaldas a nosotros). Organizar juegos en los que haya acercamiento físico inadecuado. Permitir, organizar y/o participar en bailes o ritmos musicales que implican contacto físico inadecuado o son de contenido sensual o erótico. Dar besos en la boca. Demostrar cariño o afecto en áreas aisladas como dormitorios, guardarropas, zonas restringidas o habitaciones privadas. Hacer gestos obscenos o exhibición de imágenes de contenido sexual a través de cualquier medio. Hacer cumplidos o elogios relacionados con el desarrollo físico o corporal de un menor Comportamientos que deben evitarse ya que pueden conducir a serias acusaciones Realizar encuentros personales aislados y a escondidas. Demostrar favoritismo. Implicarse en contacto físico que puede ser malinterpretado. Utilizar ropa provocativa o reveladora. Ir un adulto solo en un vehículo con un menor Encontrarse en casas o dormitorios con menores sin la presencia de otros adultos. Estar desnudo o semidesnudo frente a un menor. Dormir en la misma cama o compartir la habitación con menores. Dar dinero o regalos especiales y/o secretos a niños, niñas, jóvenes y adolescentes. Describir gráfica o verbalmente actividades sexuales fuera del contexto educativo o permitir que otros lo hagan. Mantener en secreto relaciones de amistad. Enviar mensajes a los celulares de menores en forma insistente o mensajes equívocos de contenido erótico- sexual vía internet (email, whatsapp, Facebook, Instagram, Snapchat, twitter, chat, webcam…). Demostrar afecto cuando nadie está viendo. Mirar, fuera de un contexto educativo mientras los niños, niñas, adolescentes y jóvenes se cambian o se bañan. Comentar sobre el cuerpo de un menor. Tomar fotografías de menores vistiéndose o bañándose. Avergonzar, ridiculizar o intimidar a un menor en público y en privado. Divulgar o usar información, confiada por los niños, niñas, jóvenes y adolescentes, de manera inapropiada.