3. El agresor sexual

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Perfiles

Los adultos abusadores14 presentan algunas de estas características:

Inmadurez emocional: presenta un desarrollo psicosexual no acorde a su edad y por ello siente atracción por los menores.

Reproducción del abuso sufrido: en algunos casos, los abusadores fueron ellos mismos víctimas de abuso sexual y ahora perpetúan esa conducta, transformándose en agresores.

Compulsión sexual: su genitalidad exagerada encuentra en los niños víctimas muy indefensas y vulnerables.

Personalidad narcisista o antisocial: presentan gran dificultad para entablar relaciones de calidad con el mundo adulto, con gran déficit de empatía o conciencia para ponerse en el lugar del otro. Usan a los menores para su propio placer, sin importar consecuencias.

Además de varones, que constituyen la inmensa mayoría de los abusadores, existe también abuso sexual propiciado por mujeres, aunque en la mayoría de los casos, son cómplices de un agresor.

Según datos analizados por el SIPIAV (Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia) los abusos sexuales cometidos contra niños y adolescentes en nuestro país en el año 2017 fueron cometidos por: el padre 27%; la madre 2%; pareja de la madre 26%; otro familiar 29%; no familiar 16%.

Etapas

Para que un agresor llegue a consumar el hecho del abuso sexual deberá atravesar un proceso de cuatro etapas: motivación, desinhibición, cruce de barreras, superación de resistencias.

  1. La motivación puede darse por: repetición transgeneracional de abuso sexual en la infancia; componente psicopático de la personalidad; trastorno en el control de impulsos; fijación obsesiva con niños (pedofilia)
  2. Las inhibiciones internas son traspasadas debido a: uso de alcohol o drogas desinhibitorias; fracaso en la auto represión; psicosis; uso de pornografía.
  3. La superación de barreras externas: ausencia o enfermedad de la madre o tutores; aislamiento social; oportunidad de estar tiempo a solas con la víctima; falta de vigilancia; confianza con el menor.
  4. El quiebre de resistencias de la víctima: uso de amenazas; grooming (conductas o acciones que realiza un adulto para ganarse la confianza de un menor de edad, con el objetivo de obtener beneficios sexuales).

En general, los abusadores presentan posteriormente distorsiones mentales o cognitivas para racionalizar el abuso y justificar su comportamiento (“es solo un juego”, “solo el niño me entiende”, “ellos también se divierten”, “los hombres tienen sus necesidades”, “no daña a nadie introducirlos en la sexualidad”, etc.).

Luego de ser descubiertos, suelen negar los hechos, y en caso de verse acorralados, pueden cometer suicidio.

Es común que los agresores sexuales tengan más de una víctima, sobre todo el extrafamiliar, y al ser sexualmente compulsivos, exponen a gran riesgo a los niños.

Por todo lo antes expuesto, los presuntos agresores deben ser evaluados por profesionales experimentados. Esto nos ayudará a evitar tanto ser engañados por un abusador que ha cometido un delito grave, como el acusar erróneamente a personas inocentes.

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