Presentación Lectura estimada: 5 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · UruguayPresentación Las notas al pie de este documento se consultan en el PDF original. Esta Guía es una herramienta con la que la Iglesia Católica en el Uruguay quiere contribuir a cuidar y proteger el desarrollo pleno y el bienestar de los niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables que, de una manera u otra, le son confiados en los diversos ámbitos donde la Iglesia trabaja en el anuncio del Evangelio y en el servicio a la Sociedad. La misión de la Iglesia es continuación de la del mismo Jesucristo: el anuncio del Reino de Dios, del que los pobres y los pequeños son destinatarios privilegiados. Más aún, Jesús pone a los niños como modelos de acogida del Reino (cf. Marcos 10,15; Mateo 18,3-4). De esa consideración especial del Señor por los pequeños surge la defensa que Él hace de ellos y la dura advertencia ante los escándalos que leímos en el “Umbral” de esta guía (Mateo 18,1-6). Recientemente el Papa Francisco ha recordado las palabras de Jesús a sus discípulos: “Ustedes son la luz del mundo” (Mateo 5,14), con las que el Maestro “llama a todos los fieles a ser un ejemplo luminoso de virtud, integridad y santidad. De hecho, todos estamos llamados a dar testimonio concreto de la fe en Cristo en nuestra vida y, en particular, en nuestra relación con el prójimo”.2 La Iglesia que peregrina en el Uruguay quiere poner en el centro de su mirada a “los pequeños” de los que Jesús habla, que son aquí tanto los más jóvenes como los adultos vulnerables. Buscamos de esta forma responder al llamado de los Papas Benedicto XVI y Francisco, para que la Iglesia en su conjunto y también en sus diversas presencias territoriales, institucionales y culturales, cuente con instrumentos concretos no solo para evitar la reiteración de las dolorosísimas experiencias del pasado sino también para asumir el desafío de contribuir a desterrar del mundo las prácticas abusivas en el trato hacia los más vulnerables. Allí donde toda persona debiera ser protegida y amada, como es el ámbito de una comunidad cristiana, ha habido quienes han sufrido abusos. Las heridas físicas, psicológicas y espirituales de esas víctimas frecuentemente permanecen toda la vida. Todo ello nos exige una actitud de reparación. Para que tanto dolor no sea en vano, es necesario aprender de los errores que expusieron a seres vulnerables a sufrirlo. No se trata solamente, una vez más, de reconocer el pecado que, por acción u omisión, nos avergüenza y pedir con humildad perdón. Se trata de formular todas las correcciones necesarias para prevenir la reiteración de estos crímenes, no solo en los ámbitos de la Iglesia, sino en tantos otros como la propia familia, donde aparece con cierta frecuencia el abuso físico, psicológico y sexual sobre niños, niñas y adolescentes. Con ese telón de fondo, esta Guía recoge, en su espíritu y en aspectos de su contenido, trabajos de diferentes instituciones eclesiales del Uruguay y del mundo, así como de organismos del Estado uruguayo vinculados al trabajo con menores. La Guía está dirigida a orientar a todos los adultos que, en las parroquias, los colegios y las diferentes obras que la Iglesia anima y respalda, tratan con menores y personas vulnerables. Al proponer normas de conducta cotidiana y vigilancia cuidadosa de las acciones llevadas a cabo por los adultos, ya sean obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, educadores u otros trabajadores, la Guía apunta a crear ambientes sanos y seguros. Al mismo tiempo busca ayudar a estos mismos adultos a estar preparados ante situaciones de abuso, sabiendo cómo manejarse para proteger a todos y rescatar a eventuales víctimas. ¿Cómo utilizar esta Guía? Para entender de qué estamos hablando, partimos del concepto de abuso sexual (capítulo 1), que tiene un complemento importante en el marco legal (capítulo 6). Frente a la sospecha de que algún menor o persona vulnerable esté sufriendo abusos, conviene chequear los indicadores de abuso sexual (capítulo 2) y el perfil del agresor (capítulo 3). Si vemos la necesidad de actuar ante una situación de abuso, encontramos algunas pautas en el capítulo 7: intervención. Para desarrollar la prevención, encontramos ayuda en los capítulos 4 y 5: un ambiente saludable en nuestras instituciones y aspectos de la prevención. Entendemos que esta Guía no es un trabajo acabado. La investigación académica sobre todos los temas relacionados con el abuso continúa. El marco legal tanto civil como eclesiástico se ha ido modificando. La experiencia resultante de la puesta en práctica de lo propuesto por la Guía seguramente será importante para mejorarla. El seguimiento de estos procesos permitirá ir perfeccionando tanto éste como otros instrumentos de prevención. Finalmente, queremos recordar que el Centro de Protección de Menores (Centre for Child Protection, CCP) de la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma, ofrece recursos educativos de formación elemental y especializada, tanto en forma presencial como a distancia, a aquellos que trabajan en el ámbito de la protección de menores.