Introducción Lectura estimada: 4 minutos 1 vistas Líneas Guía de América · República DominicanaIntroducción 1.Recientemente en la Sociedad, y en la misma Iglesia, ha ido creciendo una toma de conciencia del alcance y gravedad del abuso de menores, sus efectos devastadores, y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas1. 2. La Iglesia lamentablemente también ha sido afligida por este flagelo que ha visto envuelto a clérigos que no han sabido responder responsable y fielmente al llamado recibido del Señor de apacentar sus ovejas, sobre todo a las más débiles y desvalidas, en este caso los menores. El mismo Señor advirtió de la gravedad de escandalizarlos (cfr. Mt 18, 1-7). Estos casos son “una enorme tristeza, tristeza también porque la autoridad de la Iglesia no ha sido suficientemente vigilante ni veloz, decidida en la adopción de las medidas necesarias”2. 3. Estas Líneas-Guía para tratar los casos de abuso sexual de menores por parte de clérigos o de la adquisición, retención o divulgación, con finalidad libidinosa, en cualquier modo y con cualquier tipo de medio, de imágenes pornográficas de menores, en la República Dominicana, quieren ser un instrumento para agilizar y tratar de hacer frente a este tipo de situaciones lamentables y bochornosas, cometidas por aquellos que están llamados a transmitir y a reflejar la persona de Cristo a todos. 4. Inspirados en las enseñanzas del Papa Benedicto XVI3, declaramos que nuestro primer interés como Pastores son las víctimas: ¿cómo podemos reparar? ¿Qué podemos hacer para ayudar a estas personas a superar este trauma, a reencontrar la vida, a reencontrar también la confianza en el mensaje de Cristo? Renovamos y reafirmamos que nuestra solicitud, compromiso por las víctimas, es la prioridad, con ayuda material, psicológica, espiritual. 5. El segundo punto en que nos comprometemos es la prevención en la educación, en la elección de los candidatos al sacerdocio: estaremos atentos que, hasta donde es humanamente posible, se excluyan futuros casos. 6. Nuestro tercer interés es el problema de las personas acusadas. Si vemos que efectivamente existen indicios de culpabilidad, nos proponemos excluirlas de toda posibilidad de acceso a los jóvenes, porque sabemos que se trata de una enfermedad y la voluntad libre no funciona donde existe esta Por lo tanto, debemos proteger a estas personas de sí mismas y encontrar el modo de ayudarlas y de apartarlas de todo acceso a los jóvenes. 7. Asumimos con determinación la colaboración con la Sede de Pedro, y confirmamos nuestra adhesión a las normas, enseñanzas y directrices emanadas por los Sumos Pontífices y por la Santa Sede en lo que respecta al trato de estos casos, sobre todo en los criterios de transparencia y responsabilidad; así como nuestro abierto empeño de colaboración con las instancias públicas en la atención hacia las víctimas y a la prevención de estos casos que hieren gravemente a nuestra sociedad y a la Iglesia. 8. Hacemos nuestras las palabras del Papa Benedicto XVI al término del Año Sacerdotal, cuando decía: “han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario. También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida”.