Líneas Guía de Costa Rica Líneas Guía de América · Costa RicaLíneas Guía de Costa RicaDirección: Avenida 3 y 5, Calle 22, B. México, San José 7788 - 1000Web: iglesiacr.orgConferencia Episcopal de Costa RicaLÍNEAS GUÍA PARA LOS CASOS DE ABUSO SEXUAL A MENORES Y ADULTOS VULNERABLES POR PARTE DEL CLERO Y CONSAGRADOS16 de diciembre de 2019Descargar Líneas GuíaPDF disponible en la versión en líneaLíneas guía de la Conferencia Episcopal de Costa Rica para los casos de abuso sexual a menores y adultos vulnerables por parte del clero y consagrados. Reúnen los principios fundamentales, una declaración de compromisos, el procedimiento a seguir cuando se presenta una denuncia, normas pastorales y un glosario de términos.CapítulosI. Principios fundamentalesII. Declaración de compromisosIII. Cuándo se presenta una denuncia contra un clérigo o miembros de institutos de vida consagrada o sociedades de vida apostólica por supuestos abusos sexuales en perjuicio de una persona menor de edadIV. Normas pastoralesGlosario de términos referentes a patologías sexuales y Abuso Sexual «Como una madre amorosa la Iglesia ama a todos sus hijos. Pero cuida y protege con afecto particular a los más pequeños e indefensos, se trata de una tarea que Cristo confía a toda la comunidad cristiana en conjunto. Con la conciencia de esto, la Iglesia dedica una atención vigilante a la protección de los niños y de los adultos vulnerables» «En los abusos, nosotros vemos la mano del mal que no perdona ni siquiera la inocencia de los niños. No hay explicaciones suficientes para estos abusos en contra de los niños.” “Debemos ser claros: la universalidad de esta plaga, a la vez que confirma su gravedad en nuestras sociedades, no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia… No hay explicaciones suficientes para estos abusos en contra de los niños. Humildemente y con valor debemos reconocer que estamos delante del misterio del mal, que se ensaña contra los más débiles porque son imagen de Jesús. Por eso ha crecido actualmente en la Iglesia la conciencia de que se debe no solo intentar limitar los gravísimos abusos con medidas disciplinares y procesos civiles y canónicos, sino también afrontar con decisión el fenómeno tanto dentro como fuera de la Iglesia. La Iglesia se siente llamada a combatir este mal que toca el núcleo de su misión: anunciar el Evangelio a los pequeños y protegerlos de los lobos voraces» «Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26). Estas palabras de san Pablo resuenan con fuerza en mi corazón al constatar una vez más el sufrimiento vivido por muchos menores a causa de abusos sexuales, de poder y de conciencia cometidos por un notable número de clérigos y personas consagradas. Un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad» Comprometidos en este impostergable compromiso, presentamos a las diócesis, comunidades religiosas, agentes de evangelización y de pastoral laicos, a las familias y a sociedad costarricense en general, este documento que hemos elaborado y que ha sido aprobado por la Conferencia Episcopal, sobre las “Líneas Guía” con las que nuestra Iglesia en Costa Rica procederá a tratar los casos de abusos sexuales cometidos contra personas menores de edad y en “estado de vulnerabilidad”. La promulgación de este protocolo, es un paso más en el decidido camino de nuestra misión de ser Luz en medio de la oscuridad, esperanza ante todo sufrimiento y con la ayuda de Dios erradicar todo aquello que se oponga a la misión de los bautizados en medio de nuestra sociedad. En forma decidida queremos luchar contra este mal que afecta todas las estructuras de la sociedad y que debe ser corregido sin mayor dilación también en la Iglesia. Este protocolo de prevención de todo tipo de abusos en la vida eclesial, quiere mostrar y ser en realidad un avance en la instalación de ambientes sanos y seguros que garanticen el cuidado y desarrollo de todos quienes participamos en la Iglesia, muy en particular de quienes más requieren y merecen nuestro respeto, atención y cuidado “ya que que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro del Padre que está en los cielos” (Mt. 18,10). Hoy más que nunca nuestra Iglesia en Costa Rica es consciente y se compromete a ser según su vocación, la primera en dar la batalla por superar y arrancar de su estructura, todo aquello que ponga en riesgo la seguridad y dignidad de los menores y personas en estado de vulnerabilidad. Somos plenamente conscientes, que «Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles. Para que estos casos, en todas sus formas, no ocurran más, se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia, de modo que la santidad personal y el compromiso moral contribuyan a promover la plena credibilidad del anuncio evangélico y la eficacia de la misión de la Iglesia. Esto sólo será posible con la gracia del Espíritu Santo derramado en los corazones, porque debemos tener siempre presentes las palabras de Jesús: «Sin mí no podéis hacer nada». (Jn 15,5). Confiamos estos esfuerzos a la Madre del Señor y Madre Nuestra, la Reina de Los Ángeles, protectora de todos los hijos de la Iglesia y en particular de los más pequeños e indefensos, e imploramos nos alcance de su Hijo Jesucristo, la sabiduría y el valor para que todos los bautizados asumamos este compromiso con responsabilidad en nuestra Iglesia y en nuestra sociedad costarricense. “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lc. 18, 16-17). † José Rafael Quirós Quirós Arzobispo Metropolitano de San José Presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica